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miércoles, 2 de diciembre de 2009

desarrollo del feminismo contemporaneo

Sin embargo, el feminismo sufre un periodo no de recesion, pero si de cierta calma a partir de las dos guerras mundiales. Con la elevada cantidad de muertos y los conflictos mundiales que azotan Europa durante casi 30 años seguidos, parece que cuestiones como el feminismo pasen a un segundo plano. La consecución del derecho a voto, la aparente igualdad de derechos sociales de mujeres y hombre y la organización de movimientos feministas en todo el mundo parecen llevar al feminismo a una situación de conformismo y estancamiento durante mas de 30 años.


Así parece estar la cuestión feminista hasta que, a mediados de los años 60 del siglo XX un libro revolucione de nuevo la cuestión feminista y se reactive ésta con mas radicalidad de lo que lo había hecho hasta el momento.


Es en este momento que aparece una figura clave del feminismo internacional; Simone de Beauvoir.


Simone de Beauvoir nace en Paris el 9 de Enero de 1908 en el seno de una familia burguesa acomodada de la sociedad parisina. Tras estudiar filosofía en la Sorbona conoce a Jean Paul Sartre con el que mantiene una relación sentimental que durara el resto de sus vidas. Durante la guerra mundial se ve obligada a exiliarse y escribe una gran cantidad de libros de filosofía y novela. A pesar de ello, se interesa desde muy joven específicamente en la cuestión del feminismo hasta convertirse en una firme convencida y defensora de los derechos de la mujer que para ella, aun no habían sido conquistados en su totalidad. Esta es la tesis que mantiene en su obra mas celebre, “ El segundo sexo” escrito en 1949, tras una reflexión personal acerca de su propia condición de mujer.


En el, Simone estudia la historia de la mujer, cómo ha sido concebida, en qué situación se encuentra, su evolución histórica, y las formas para mejorar su libertad y su vida.
Para Simone el arquetipo estereotipado de “mujer” ( coqueta, frívola, caprichosa, tonta..) que se da en la sociedad del momento, es fruto de la construcción cultural que ha desarrollado la sociedad a lo largo de la historia. Establece que siempre la mujer se ha considerado en situación de servilismo a lo largo de las épocas como madre, esposa, hija..sin tener una verdadera concepción e identidad propia de mujer como algo autónomo. Ejemplificadora aquí es una frase de ella que dice “No se nace mujer, se llega a serlo”.

miércoles, 28 de octubre de 2009

La diferencia de género

Carol Gilligan ha realizado un análisis de las diferencias de género a partir de las imágenes que los hombres y mujeres adultas tienen de sí mismos y de sus logros. La autora manifiesta que las mujeres se definen a sí mismas en término de relaciones personales y juzgan sus logros en referencia a su capacidad para cuidar a los otros.





El tradicional rol que realiza la mujer es el de cuidadora y compañera. Pero dichas tareas son a menudo invaloradas por los hombres, quienes consideran que su propio énfasis en el logro individual es la forma de conseguir el éxito.





Esta psicóloga realizó doscientas entrevistas a hombres y mujeres en las que les realizaba determinadas preguntas para responder lo que estaría bien o mal moralmente. Los hombres respondían con ideales abstractos de deber, justicia y libertad individual. Las mujeres mencionaban el ayudar a los demás.



Ellas tienen que ver con la responsabilidad, las obligaciones y los valores, sobre todo los valores. En la vida actual se relaciona la moralidad con las relaciones personales que implican respeto por la otra y por una misma.



Las mujeres fueron menos concluyentes en sus juicios que los hombres, vislumbrando posibles dificultades entre el hecho de seguir un código moral estricto y poder evitar hacer daño a los demás.


Fuente: Alterzoom, revista de jóvenes estudiantes de comunicación



jueves, 22 de octubre de 2009

La imagen de la mujer v/s la imagen del hombre


Lamentablemente, aún está presente en nuestra sociedad la diferencia de género, y especialmente de manera social y laboral en contra de la mujer.


A pesar de que la mujer se ha introducido, poco a poco, en el mercado laboral, y va equiparándose al hombre, aún son muchas las metas que debemos superar las damas. Entre ellas, los estereotipos que condicionan la progresión de la mujer en la sociedad y ayudan a crear más diferencias sociales para evitar que hombres y mujeres se equiparen por condiciones sociales y no físicas.

La mujer sigue siendo identificada por su cuerpo, sus relaciones, su belleza. Por su parte, el hombre intenta adaptarse a los nuevos cambios sociales que la mujer va generando y trata de ser más consecuente con las tareas de la casa y con el nuevo rol de la mujer trabajadora y las consecuencias que genera.


El hombre aún es 'admirado' por su hombría, por ser (no todas las veces) el sustento del hogar, la voz fuerte, el que se olvida de los sentimientos, al que hay que perdonarle los errores. Gracias a la inclusión de los gays en los medios de comunicación, esta imagen fuerte se ha suavisado un poco, aunque ha generado otro problema: los varones no tan 'fuertes', no tan rudos, son considerados homosexuales o afeminados.